¿Por qué cada vez hay menos bebés? : EE.UU. alcanza mínimo histórico de nacimientos
Publicado el 09/04/2026 a las 12:43
- Fertilidad cae a mínimo
- Mujeres retrasan maternidad
- Impacto económico creciente
La caída en la natalidad en Estados Unidos no es nueva, pero los datos más recientes confirman que la tendencia continúa profundizándose.
En 2025, el país volvió a registrar un descenso en su tasa de fertilidad, alcanzando el nivel más bajo desde que existen registros, en un contexto marcado por cambios sociales, económicos y culturales que redefinen cuándo y cómo las personas deciden formar una familia.
Por qué es importante: La reducción sostenida de nacimientos no solo transforma la estructura social del país, también tiene implicaciones directas en la economía, el mercado laboral y sistemas como el Seguro Social.
La tasa de fertilidad cae y extiende una tendencia de dos décadas
La tasa de fertilidad —el número de nacimientos por cada 1,000 mujeres en edad reproductiva— cayó a 53.1 en 2025, frente a 53.8 en 2024, prolongando un descenso que comenzó en 2007.
En paralelo, el número total de nacimientos también bajó alrededor de un 1%, situándose en aproximadamente 3.6 millones.
Esta caída no es aislada: representa una disminución cercana al 20% en comparación con hace dos décadas, consolidando un fenómeno que inicialmente se vinculó a la Gran Recesión, pero que ha persistido mucho más allá del impacto económico inmediato.
Las mujeres retrasan la maternidad en un cambio social profundo

Uno de los factores clave detrás de esta transformación es el cambio en la edad en la que las mujeres tienen hijos.
Aunque las tasas de natalidad siguen disminuyendo entre mujeres jóvenes, especialmente adolescentes y en sus 20, hay un ligero aumento entre quienes tienen más de 30 años.
“Actualmente, las mujeres tienen un mayor control sobre su vida reproductiva; por consiguiente, ya no se producen tantos embarazos no deseados como solía ocurrir”, explicó la Dra. Alison Gemmill. “Nuestros tiempos vitales se han modificado”.
Este cambio también está relacionado con patrones sociales más amplios: las personas se casan más tarde, con menor frecuencia, y priorizan estabilidad emocional y económica antes de tener hijos.
Tener hijos depende cada vez más de estabilidad y contexto
Las decisiones sobre maternidad ya no responden únicamente a factores biológicos, sino a un conjunto complejo de condiciones.
“El grupo más numeroso está compuesto por mujeres que dicen no haber encontrado a la pareja idónea y que no desean tener hijos en solitario”, señaló la Dra. Sigal Klipstein. “Se trata, en gran medida, de que sí quieren tener hijos, pero desean hacerlo en el contexto de una familia o dentro de un marco de seguridad económica”.
A esto se suman preocupaciones contemporáneas como el cambio climático, la economía, la inteligencia artificial y el costo de vida, factores que influyen en la decisión de tener hijos o posponerla.
El impacto económico preocupa a expertos y autoridades

Más allá de lo social, la caída en la natalidad empieza a generar alertas económicas.
Una menor cantidad de nacimientos implica menos trabajadores en el futuro y, por lo tanto, menos contribuyentes para sostener sistemas como el Seguro Social.
“Cualquier caída en la tasa de natalidad tiene, obviamente, muy pocas repercusiones a corto plazo para la economía”, explicó el economista Samuel Tombs. “Se trata más bien de un lastre a medio plazo”.
Además, el crecimiento poblacional ya se está desacelerando, impulsado también por una fuerte reducción en la inmigración, lo que limita aún más la expansión de la fuerza laboral.
El futuro depende de las nuevas generaciones
El foco ahora está en las generaciones más jóvenes, especialmente quienes nacieron en los años 90 y forman parte de la Generación Z.
Este grupo ha mostrado tasas de natalidad muy bajas en la adolescencia y en sus 20, lo que plantea dudas sobre si podrán compensar ese retraso en etapas posteriores.
“Ese grupo en particular probablemente nos revelará mucho sobre el futuro de la fecundidad en Estados Unidos”, advirtió Gemmill.
Aunque algunos precedentes históricos, como los años 70, sugieren que la maternidad puede posponerse sin reducir el número total de hijos, otros expertos consideran que el retraso actual podría ser más difícil de revertir.
Lo que viene: una redefinición del modelo familiar
Estados Unidos aún mantiene crecimiento poblacional, pero cada vez más lento.
El equilibrio demográfico se vuelve más delicado: una población que envejece sin suficiente reemplazo puede poner en riesgo estructuras económicas clave.
Al mismo tiempo, el fenómeno refleja una transformación profunda en las prioridades individuales.
Más que una renuncia a la maternidad, los datos apuntan a una redefinición del momento y las condiciones en las que las personas deciden tener hijos.
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FUENTE: The New York Times/ CNN
